Mircala comenzó trabajando a finales de los 80 en el diseño industrial y el interiorismo, pero años después venció su vocación, las artes plásticas, y decidió dedicarse a la ilustración. Su trabajo asocia disciplinas como el dibujo, la escultura, la escenografía y la fotografía y explora la herencia de la literatura gótica, el cine de terror o la pintura expresionista.
Jack Mircala fue premiado con el Premio Lazarillo de Ilustración por su libro "El acertijo de Valpul" (Sins Entido, 2002), y ha publicado anteriormente en Ajonjolí dos libros escritos e ilustrados por él mismo: "Ciudad monstrualia" (2001) y "Gamusoides mircalianos" (2004). El trabajo de Jack Mircala se sitúa entre el barroco y el expresionismo, y posee el barniz poético de un idealizado romanticismo.